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Wednesday, September 18, 2019

Phrase about Cuban Writers. SENTENCE: The Cuban writers are grouped into the UNEAC by the government and transformed into bureaucrats. Innovative writers who reflect the reality of the people are transformed into Dissidents. Dr Orlando Vicente Álvarez. Phrase about Cuban Writers. SENTENCE: The Cuban writers are grouped into the UNEAC by the government and transformed into bureaucrats. Innovative writers who reflect the reality of the people are transformed into Dissidents. Dr Orlando Vicente Álvarez. ....... Frase Sobre Escritores Cubanos. FRASE: A los escritores cubanos el gobierno los agrupa en la UNEAC y los transforma en burócratas. A los escritores innovadores que reflejan la realidad del pueblo los transforman en Disidentes. Orlando Vicente Álvarez. Posted by Orlando Vicente Alvarez at 6:09 AM

Phrase about Cuban Writers. SENTENCE: The Cuban writers are grouped into the UNEAC by the government and transformed into bureaucrats. Innovative writers who reflect the reality of the people are transformed into Dissidents. Dr Orlando Vicente Álvarez.


Phrase about Cuban Writers.  SENTENCE:   The Cuban writers are grouped into the UNEAC by the government and transformed into bureaucrats.   Innovative writers who reflect the reality of the people are transformed into Dissidents.    Dr Orlando Vicente Álvarez.
.......

Frase Sobre Escritores Cubanos.



 FRASE:

  A los escritores cubanos el gobierno los agrupa en la UNEAC  y los transforma en burócratas.
  A los escritores innovadores que reflejan la realidad del pueblo los transforman en Disidentes.


       Dr Orlando Vicente Álvarez.

Saturday, September 7, 2019

JUANICA LA LOCA...Y EL RIO GUASO


JUANICA LA LOCA


JUANICA LA LOCA


    En mi barrio de Guantánamo en la zona sur vivía una negra cuya piel era como betún,  si el sol le daba fuerte parecería que se convertiría en chapapote. Siempre estaba limpia y con su ropa pobre bien lavada. Se decia que trabajaba de lavandera y un día cuando un rayo mato a su pequeño hijo se volvió loca.
   Lo cierto es que cuando el cielo se nublaba salía a las calles gritando y se metía en la primera casa que veía abierta. La gente a sus gritos cerraba sus puertas y los niños del barrio, crueles siempre, le gritaban: Juanica va a llover. Y ella se desesperaba más aún.
   Un día yo la vi venir y deje la puerta abierta. Mi madre en el fon do de la casa no supo nada hasta que escucho los gritos de Juanica que se tiró en un sofá a sollozar y a pedir agua salada. Mi madre se acercó y le puso un paño húmedo en la frente mientras la consolaba.
   Pero Juanica estaba inconsolable y pedía agua con sal para beber. Yo fui a la cocina y vacié un puñado de sal en un vaso de agua  a ver  el efecto que hacía, a ver si se marchaba y por cruel que era.
   Decían que si empezaba a llover se ponía peor y se metía debajo de las camas lo que empeoraría las cosas. Cuando Juanica bebió el vaso de agua resalada emitió un grito y salio como un cohete por la puerta con su cantinela de siempre.
   Pasaron los años y Juanica continuó con su andar de loca. Yo la veía los domingos en la iglesia de la Milagrosa con su ropa pobre pero limpia y como acabada de bañarse. Entonces sentía más respeto por ella pero permanecía en silencio solo murmurando quién sabe qué.
   Una mañana me enteré en el hospital que Juanica la loca había muerto y que nadie de la iglesia había ido a su entierro

viernes, 14 de octubre de 2016

Yo nací en la orilla del rio Guaso

   Cuando crecí y era un niño ya nos habíamos mudado a la zona sur de Guantánamo.  Aprendí a nadar. Nos íbamos, mis hermanos y yo, a la casa de la abuela Luisa cuya casa de madera de roble se asentaba en las márgenes del rio Guaso.
   Cuando aquello no existía la contaminación que hay hoy día. Nos bañábamos cerca del puente ferroviario y desde un muro artificial del antiguo puente nos lanzábamos al remanso que las aguas habían formado en chocar con el cabezal del muro. Allí nos pasábamos toda la tarde. Abuela nos traía dulces de boniato o alguna fruta de su inmenso patio.
   Años después crecimos y el rio se contamino. Ya no era saludable zambullirse en sus aguas y la magia se perdió para siempre.
   En 1992 una tormenta grado 5 paso por Guantánamo y arrasó con todas las casas de madera de las márgenes del rio guaso. Cuando yo traje a abuela Luisa del lugar de evacuación vimos que su casa había desaparecido. Abuela comenzó a llorar y se lamentaba por su pérdida.
   -¡Mi casa ha desaparecido como un tronco viejo!-decia entre sollozos -pero eso no es lo principal! La casa es de madera y se la lleva el viento. Pero el abuelo, el balance donde siestaba, mamá agetreada en la cocina, mis hermanas correteando por los pasillos, las mesas, los sillones, los armarios, los retratos de los viejos, el juego de copas antiguo de la repisa donde tomábamos la sidra enterrada en el patio en nochebuena. Todos muertos. Por eso lloro, porque se ha llevado el rio mi pasado. Ahora son como fantasmas en la noche. Solo me falta morir para que círculo se cierre.
   -Abuela. No todo ha terminado. Nos tiene a nosotros, tus hijos y tus nietos. Te queremos hasta que estes vieja y el rio no te lleve a tí.

   Esa vez fue la última en que vi el rio tan de cerca, todavía sus aguas fangosas discurrían fuera de cause. Pero ahora, fuera de Cuba, cuanto me gustaría volver a sus orillas lodosas y recordar, recordar.







Yo nací en la orilla del rio Guaso

   Cuando crecí y era un niño ya nos habíamos mudado a la zona sur de Guantánamo.  Aprendí a nadar. Nos íbamos, mis hermanos y yo, a la casa de la abuela Luisa cuya casa de madera de roble se asentaba en las márgenes del rio Guaso.
   Cuando aquello no existía la contaminación que hay hoy día. Nos bañábamos cerca del puente ferroviario y desde un muro artificial del antiguo puente nos lanzábamos al remanso que las aguas habían formado en chocar con el cabezal del muro. Allí nos pasábamos toda la tarde. Abuela nos traía dulces de boniato o alguna fruta de su inmenso patio.
   Años después crecimos y el rio se contamino. Ya no era saludable zambullirse en sus aguas y la magia se perdió para siempre.
   En 1992 una tormenta grado 5 paso por Guantánamo y arrasó con todas las casas de madera de las márgenes del rio guaso. Cuando yo traje a abuela Luisa del lugar de evacuación vimos que su casa había desaparecido. Abuela comenzó a llorar y se lamentaba por su pérdida.
   -¡Mi casa ha desaparecido como un tronco viejo!-decia entre sollozos -pero eso no es lo principal! La casa es de madera y se la lleva el viento. Pero el abuelo, el balance donde siestaba, mamá agetreada en la cocina, mis hermanas correteando por los pasillos, las mesas, los sillones, los armarios, los retratos de los viejos, el juego de copas antiguo de la repisa donde tomábamos la sidra enterrada en el patio en nochebuena. Todos muertos. Por eso lloro, porque se ha llevado el rio mi pasado. Ahora son como fantasmas en la noche. Solo me falta morir para que círculo se cierre.
   -Abuela. No todo ha terminado. Nos tiene a nosotros, tus hijos y tus nietos. Te queremos hasta que estes vieja y el rio no te lleve a tí.

   Esa vez fue la última en que vi el rio tan de cerca, todavía sus aguas fangosas discurrían fuera de cause. Pero ahora, fuera de Cuba, cuanto me gustaría volver a sus orillas lodosas y recordar, recordar.







Friday, September 6, 2019

GUANTANAMERO ,CUBANO


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jueves, 15 de junio de 2017

Memorias de un niño guantanamero: Guantanamero , Cuba

Memorias de un niño guantanamero: Guantanamero , Cuba
version en papel. by orlando vicente alvarez.Un niño guantanamero de los años 60 vive las aventuras en el barrio y en las montañas y por ultimo emprende una aventura que lo marcara para sienpre.Como trasfondo el principio de la revolucion cubana de Fidel Castro y sus avatares y cambios sociales

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sábado, 3 de junio de 2017

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Books › Biographies & Memoirs › Memoirs
Memorias de un niño guantanamero: Guantanamero , Cuba (Spanish Edition) (Spanish)
by orlando vicente alvarez (Author, Narrator),

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---------------------------------------------------Books › Politics & Social Sciences › Politics & Government
CHINANDEGA: SECRETOS DE LOS MEDICOS CUBANOS EN NICARAGUA: Chinandega (Spanish Edition) (Spanish)
by Orlando Vicente Alvarez (Author)


TAGS-CUBA,CUBANO,GUANTANAMO,URUGUAY,NICARAGUA,MEDICO,MEMORIAS,VICENTE,ORLANDO,

lunes, 1 de mayo de 2017

AHH… LA DÉCADA DE  LOS 70 EN GUANTÁNAMO


    Fueron los días de gloria de nuestras vidas. Fue una década muy especial, sobre todo cuando estábamos en  el preuniversitario y nos agrupábamos en tribus. Estaban  las chicas católicas, blancas, lindas y formales. Eran las  de mejores calificaciones y eran  calladas y bien arregladas. Algunas su orgullo no les  permitía a los machos con los cojones bien puesto acercase a ellas. Algunas tenían novios de años superiores y tan altivos como ellas.
    Otra tribu eran las chicas del montón donde existían las negras, jabas y mulatas. Aquí había algunas con fama de putas y lesbianas. Esta tribu era la más grande, sacaban medianas calificaciones y era el  grupo que organizaba las  fiestas privadas los sábados en la noche y que vestían a la  moda. Era la época de los peinados spell droons, en los varones sus cabezas parecían pelotas y con sus pantalones campanas y las camisas ajustadas parecían  salidos de la tapa de un vinilo.
    Pero los que  nos sentíamos verdaderamente como Dioses éramos los que escuchábamos AFRTS, la emisora de la base naval americana que  se escuchaba perfectamente en todo Guantánamo y que ponía el Hit Parade los  domingos y todos los días música actualizada. Siempre había alguien que grababa esa música americana que nos volvia locos. También estaba la televisión americana que se  veía nebulosa pero nos permitía ver el programa de baile Soul Train  que nos enseñaba el estilo que esos tiempos se bailaba en EE.UU.
    Siempre alguien traía alguna bebida para alegrar el ambiente. Empezaba la música Disco y nuestra juventud, nuestra ansia de vivir, nuestra despreocupación, nos hacía girar y girar como si fuéramos los dueños del mundo.
    La década de los 70  en Guantánamo era única en toda la isla de Cuba.

 I know is only rock’n’roll but I  like IT, esa canción  de los STONE estará en mis recuerdos  de adolescente cuando nos creíamos los dueños del mundo y nuestra ingenuidad sin saber que nuestras vidas cambiaría para siempre y nos desperdigaríamos por el mundo.

lunes, 6 de marzo de 2017

Te presento mi libro Memorias de un niño guantanamero. Solo tienes que clickear el enlace a continuación y ya estas en él.


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jueves, 9 de febrero de 2017

UN DIA EN UN RIO DE GUANTANAMO CON LA FAMILIA

UN DIA EN UN RIO DE GUANTANAMO CON LA FAMILIA


        Después de 18 años sin visitar la isla de Cuba desde Uruguay me dan permiso para ir. Sin miedo a los gendarmes me paseo por la ciudad de Guantánamo.
      La familia decide ir al rio, no un rio como los de aquí, sino algo como un arroyo caudaloso que llega a la cintura.
      Mi sobrino Joe como buen cubano se ha agenciado y ha transformado una camioneta Chevrolet de los 50’ en un moderno tráiler de transporte para dar viajes a La Habana y así ganar unos dólares que mal no vienen.
   Hace un calor insoportable. Llevamos un cerdo ya carneado, arroz, frijoles y plantones pintones. Yo voy delante junto al chofer que es primo mío. Por el camino compramos cerveza y la echamos en una tina de  plástico duro y aserrín. Mi madre va a mi lado y se estrecha contra mí como si fuera a perderme.
   Por el camino hay árboles de tamarindo lleno de fruto y más delante de mango coloridos que aquí no en Uruguay raramente se ven.
   Subiendo la loma de La Farola veo los edificios a lo lejos de la Base Naval Americana que me trae traumáticos recuerdos.
   Por fin llegamos a una entrada por donde cabe fácilmente un camión y nos introducimos por él hasta una explanada rodeada de mangales en plena parición.
   Nos bajamos y aquello parece un ejército. Los niños corren a los frutos y los mayores al rio. Allí nos ordenamos. Rubén mi hermano hace un fuego con leña y  coloca la carne sobre una parrillada. Mientras mi esposa, discreta para no llamar la atención, va pelando los plátanos y mi suegra prepara el arroz con frijoles.
   Mi hermano, que también vive en el Uruguay ha traído a su esposa uruguaya la cual se harta de mango  en el rio: mangos rojos, grandes, pulposos, difícil resistir a la tentación. Después lo pagaría con una diarrea incontrolable, no tiene enzimas para digerir tanta carga.
   Yo me introduzco en el agua con mi hijo Orlandito y  retozamos alegres, después se une mi hija Jennifer y nos echamos agua como tres niños. Y viene el resto de la familia: Joe y su esposa y sus hijos y otros primos a bañarse y a mantener la espalda debajo del agua porque el sol quema. Yo me siento junto a mama y mi hermano uruguayo y la lanzamos al rio con ropa y toda. Ella se queja pero se nota que le gusta.
   Van sacando la cervezas frías ¡Están deliciosas! Yo sigo en el  agua mirando a mis hijos y mi corazón se oprime. Menos mal que mi rostro esta mojado y no ven las lágrimas.
   Nos llaman a comer. El congrí con plátano pintón está bueno y el pedazo de lechón es lo mejor. Yo me harto hasta que no doy más. Así hacen los demás.  Yo tiro fotos a los grupos en distintas faenas y divirtiéndose en el agua. Miro a mis hijos por debajo del agua y parecen un caleidoscopio diluido que se ha mojado para siempre.
   Después de esperar un rato nos vamos a bañar y  a dejarnos arrastrar por la corriente unos metros sin perdernos de vista. Los muchachos han traído una botella de Habana Club y haciendo un círculo van pasándola uno a uno mientras bromean alegres. Yo  no participo, estoy sentado al lado de mi madre y le paso un brazo por el hombro. Mi otro hermano hace lo mismo.
   Anochece. Los chicos recogen mangos para llevarlos casa y seguir comiendo. Volvemos ya en plena noche. Mi mujer me prepara  un potaje de frijol colorado que me cae bien. Ya bañado, salgo al corredor a tomar el fresco y no sé por qué estoy molesto. Extraño a Uruguay. Siento que después de 18 años he echado raíces allí, es donde pertenezco y que a Guantánamo voy como turista. 







lunes, 6 de febrero de 2017

VERANO PUNTAESTEÑO VISTO POR UN GUANTANAMERO



   Es pleno verano en Punta del Este. El sol pica la piel y el mar es más azul. El ambiente ha cambiado. Nos invaden los turistas argentinos y brasileños con sus descapotables Audi y Mercedes Benz. Es una delicia verlos circular por las calles a toda velocidad. 
    El Puesto de Lo de Cacho ha abierto para la temporada. La vista se alegra entre tanto verdor y el color de las frutas, algunas exóticas para mí.
   Voy a la playa, a la Mansa que es más tranquila y tiene una mejor vista con la isla de Gorriti y los cruceros al frente. Han construido un pasillo de madera a lo largo de la playa donde los turistas de a pie pueden admirar la vista y pasear por toda la orilla. Yo llevo  bermuda corta, remera y pantuflas y mi cámara foto digital.

   No hay nadie bañándose a pesar del calor reinante. Bajo y me acerco a la orilla y meto las patas  en el agua ¡Esta helada! ¿Cómo puede ser? Parece que la antártica está más cerca que los trópicos. 

   Hay sombrillas alineadas por todas partes donde se sientan a tomar el sol las clases más pudientes, sobre todo frente al casino Hotel del Conrad que tiene un parador en frente del otro lado de la rambla, cerca de la orilla y dos banderas anunciando el ron Habana Club para refrescarse con un daiquiri o un mojito cubano. Esto me recuerda mi tierra.

   Veo las motos de agua alineadas cerca de la orilla listas para ser alquiladas. En el mar, a corta distancia, veo dos motos que compiten en una carrera loca y humeda hacia la eternidad si no frenan el paso.
   Me detengo a deleitarme con un mojito. No son como los de Cuba, le falta lima como le gustaban a Hemingway en el Floridita de la Habana. De todos modos el hielo y la yerba Buena y el azucar hacen que el sabor sea delicioso. Lo tomo a sorbos, para que sea eterno, para que nunca se acabe.


   El sol quema la piel, no me da tiempo a recorrer toda la playa hasta llegar al puerto donde se alinean yates lujosos y otros más discretos. Tiro algunas fotos para recordar aquella calurosa tarde en la playa en pleno verano de Punta del Este cuando sea más viejo, si Dios lo permite.

domingo, 8 de enero de 2017

EDUCANDO A MIS VECINOS


    Cuando era un niño mi casa era la más grande de la cuadra y la clase media no era muy abundante. Teníamos televisor que mamá con su buen corazón abría la puerta para que los chicos del barrio-la mayoría descalzos- entraran a ver Las Aventuras de las 7:30.

    Teníamos teléfono y cada mes se formaba un lio a la hora de pagar la factura pues siempre se colaba una de larga distancia que costaba más dinero y nadie se hacía responsable. Mamá pagaba.
   Pero el lio mayor se producía a la hora de usar el refrigerador. Diversos vecinos guardaban la carne envuelta en un nilón en el congelador. Este era grande, un kelvinator ancho y profundo. No pasaba nada hasta que un día una vecina que era muy pobre y tenía varios hijos se llevó la carne de otra que era muy respetuosa y se llamaba Sonia.

   Cuando Sonia vino a buscar su porción de carne a la hora del almuerzo esta había desaparecido. La única explicación es que la vecina que tenía varios hijos se la había llevado y como la porción era grande la empezó a cocinar. Yo fui a la pobre casa y le explique problema y la vecina pobre se hizo la que no se había dado cuenta pero en el sartén fritaba los big steak de Sonia. Tuvo que sacar la carne olorosa del sartén y yo se la lleve Sonia que ponía cara de mala. Intercambiamos las carnes. Al menos Sonia se había ahorrado aceite.

   Cuando mi Padre se enteró del asunto prohibió el trasiego hacia el frio, el uso del teléfono a extraños y cerraba la puerta a la hora de Las Aventuras lo que perdió diversión a los niños que tuvieron que mirar de pie por las persianas.

   Las vecinas involucradas no se hablaron más. Mamá casi no salía de casa y contrato a una jovencita con cama para que se encargara de esos  menesteres.

  Nunca más las vecinas usaron la heladera ni le hablaron a mi Madre que recibió una lección: no se puede ser tan bobo con los vecinos.